Sebastian Falla

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3 ingredientes para el supermercado del futuro

entre los huevos y la leche

1. Ambiente: Las tendencias de sostenibilidad ambiental parecen ser relativamente recientes, pero la verdad es que si un supermercado no las entiende, “los dejó el tren”. Es claro el mensaje; el plástico es culpable de grandes catástrofes ambientales a nivel global, el manejo de desechos generados por materiales de empaque y el desperdicio de alimentos representan el grueso de los desechos residenciales (70% en promedios latinoamericanos) y las emisiones de carbono a la atmósfera en supermercados son en gran proporción evitables - los sistemas de refrigeración tradicionales son increíblemente ineficientes, el tipo de iluminación es inadecuado y el transporte de productos en los sistemas de suministros podría reducirse con una cadena más “local” (más de eso en otra ocasión). Ni mencionar el potencial que tiene un supermercado de fomentar la responsabilidad extendida con etiquetados en el punto de venta para sus proveedores (ej. orgánico vs no orgánico, emisiones, huella de agua, etc.).

 

2. Salud: La Era McDonald’s está acabando. Por más que se quiera demostrar lo contrario, esta y todas las demás empresas de la industria que no reaccionan frente al cambio de paradigmas de consumo, tienen un futuro muy oscuro. Las generaciones más jóvenes están buscando alimentos saludables, están hablando de “SuperFoods” (Súper Alimentos) y quieren comprar menos productos procesados. Hace unos años se hacía mofa de los “come tofu”, pero empresas como Whole Foods, que basan su modelo en “crear un mundo más saludable”, no son objeto de burla hoy. Están demarcando la diferencia entre el consumidor consciente y los demás… y el consumidor consciente se ve mejor!

 

3. Humanidad: Como Whole Foods, Trader Joe’s o Marks & Spencer, devolverle el lado humano al supermercado es un diferenciador determinante. En el mundo de los negocios conscientes, el supermercado moderno debe generar una conexión real a través de valores y demostrar que las utilidades son una consecuencia de hacer las cosas bien y no el fin último. Si pudiéramos medir la “huella social” de un supermercado - cuantas vidas podemos tocar en la cadena de valor de los productos que ahí se venden - sería impresionante el potencial real en cada decisión de compra de parte del consumidor y en cada decisión de suministro de parte del supermercado.

 

….. recordando mis clases de administración de empresas, el supermercado pone la leche al extremo opuesto de la entrada y los huevos al extremo opuesto de la leche. Esto para que tengamos que recorrer todos los pasillos e incremente las probabilidades de meterle más cosas al carrito de compras. Hoy creo que los supermercados deben enfocar sus esfuerzos en lo que hay entre los huevos y la leche; la historia que quiero compartir con el consumidor para que vuelva, para que crea en mí, para que hable de mí y para que no sea fiel a mi marca sino a los valores que representa.